Al menos cinco propietarios de bares en Francia han sido arrestados por proporcionar Wi-Fi en sus negocios sin tener que iniciar sesión.

Las leyes francesas clasifican técnicamente a los establecimientos que proporcionan puntos de acceso Wi-Fi como proveedores de servicios de Internet. Les exigen que mantengan registros anuales o registros de conexión para combatir el terrorismo. En otras palabras, la vigilancia total. Este requisito se cumple incluso si la red Wi-Fi está protegido con contraseña.

La infracción significa que el propietario de un pequeño café que ofrece Wi-Fi a los visitantes enfrenta hasta un año de prisión y una multa de hasta 75.000 euros.

En lugares públicos, por ejemplo, en el metro, la dirección MAC de su dispositivo se registra y se envía incluso si no se conecta a redes públicas.

Además, si su teléfono tiene el firmware de fábrica instalado, incluso con WiFI “apagado”, entonces comparte su dirección MAC con todos, y continúa ayudando a rastrear.

En España también existen las normas de RGPD en cuanto a los Wi-Fi públicos. Entre ellos “recomendable” llevar un registro, avisar a los usuarios si los datos se comparten etc. En otras palabras, el rastreo envuelto como “para proteger a los usuarios”.