China ha admitido que está acumulando datos de usuarios en todo el mundo y se dedica al espionaje industrial.

Parece que las nuevas sanciones a Huawei, que prohibieron a prácticamente todos los fabricantes mundiales vender los microchips a esta compañía, tuvieron un fuerte impacto en los principales líderes del país.

Lanzaron una declaración bastante cómica.

El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, acusó a Estados Unidos de querer hacerse cargo de los negocios de otros con el pretexto de luchar por la seguridad. Luego anunció una iniciativa de seguridad de datos.

Consiste en que las empresas IT chinas deberían dejar de utilizar tecnologías que “pueden dañar la infraestructura crítica en otros países y contribuir a la filtración de datos”.

China propone establecer las siguientes reglas:

  • Las empresas IT no deberían poner puertas traseras en sus productos,
  • No recibir datos de usuarios de forma ilegal,
  • Respetar la privacidad de los usuarios,
  • No utilizar tecnología para vigilancia masiva de residentes y negocios de otros estados,
  • Respetar las leyes de otros países y abandonar la idea de almacenar datos de otras personas en tu territorio.

El ministro también dijo que el gobierno chino nunca ha exigido a las empresas de tecnología que transfieran datos de usuarios de un estado al otro. Entonces, la manía de los espías con respecto a Bytedance (TikTok) y Huawei no tiene ninguna base.

Esto, a su vez, es una referencia al hecho de que Australia ha expresado previamente su preocupación por dos regulaciones en China. Estas pueden obligar a las empresas de tecnología a transferir todos los datos a Beijing.

En general, aquí es el mismo caso que con Volkswagen y Tesla, cuando los alemanes declaran que pronto superarán a la compañía de Musk, acordando así que ya están atrasados.

Espionaje mundial

En el caso de los chinos, con esta declaración, en realidad confirmaron que están involucrados en la recolección, acumulación y procesamiento ilegal de datos de usuarios de otros países. Después de todo, dicen que AHORA ya no harán esto.
Naturalmente, lo mismo se aplica al espionaje industrial, que se hizo muy popular entre las empresas chinas en la década de 2010.

Un punto importante: además de la vigilancia y el espionaje, todos estos bigdata también le permiten entrenar mejor los algoritmos de aprendizaje automático. Esto a su vez da a los chinos una ventaja muy seria sobre otros países. Después de todo, tienen acceso a la recopilación de datos de más de mil millones de sus propios ciudadanos. También recolectaron grandes volúmenes en todo el mundo.

De hecho, se puede comparar con enormes campos petroleros. Ningún otro país del mundo tiene tantos datos disponibles. Las empresas de la Federación de Rusia o de la misma Alemania pueden recopilar datos solo en su mercado microscópico. Nadie los dejará ir a Estados Unidos, China o India.

Los chinos están llegando al final del período de cinco años, según cuyos resultados querían ocupar el primer lugar en el mundo en tecnologías de aprendizaje automático. Es lógico que Trump ahora esté tratando de cortar su acceso a big data en otros países para evitar su liderazgo.

No en vano, el aprendizaje automático y la “inteligencia artificial” se denominan la nueva arma atómica. Y las guerras comerciales actuales se están convirtiendo en la próxima ronda de la Guerra Fría.