Cuando los servicios de transmisión de música aparecieron por primera vez en muchos predijeron un cierre rápido. El pensamiento era que la cultura de la piratería simplemente no puede ser derrotada. ¿Por qué pagar lo que está disponible de forma gratuita?

Pero ahora, cuando los servicios de música tienen muchos millones de suscriptores de pago, esta idea ya no parece tan obvia. ¿Cómo pasó esto?
¿Por qué la gente decidió que estaba bien pagar por la música?

En mi opinión, se trata de funciones adicionales que brindan los servicios con contenido legal.

Si hablamos de redes sociales que permiten contenido ilegal en su interior, entonces simplemente no pueden desarrollar servicios basados ​​en este contenido. Solo permiten que existe y el propio usuario debe encontrarlo y usarlo de alguna manera.

Es aún más fácil con los sitios pirateados: debido al riesgo de bloqueo, simplemente no están listos para invertir en el desarrollo de servicios.

Por lo tanto, los servicios de transmisión de música se convierten, en primer lugar, no en un lugar donde puede comprar música legalmente, sino en un servicio de alta tecnología. Todos ya estamos acostumbrados a las recomendaciones personales basadas en aprendizajes profundos o la elección de la música por estado de ánimo o tipo de actividad.

De hecho, es por eso que pagamos por este tipo de servicios. Queremos recibir selecciones de alta calidad y nueva música que nos resulte interesante.

A medida que crece la competencia en el mercado los servicios continúan desarrollando un complemento de servicio para la música.

Por ejemplo, una red social rusa VKontakte está tratando de usar su ventaja de red social:

VKontakte ha lanzado listas de reproducción conjuntas en chats: la nueva función unirá a los amantes de la música y permitirá a las grandes y pequeñas empresas no solo crear, sino también actualizar colecciones de música en tiempo real. Para reproducir tu canción en una reunión o una fiesta loca no tienes que volver a conectarte al altavoz o enviar la grabación de audio a alguien en mensajes privados, solo necesitas agregarla a la lista de reproducción.

Puede crear una lista de reproducción en una conversación desde el mismo menú que los usuarios usan para enviar música. Aparecerá un enlace a la colección en el chat y todos los participantes podrán completarlo. Cada conversación puede tener tantas listas de reproducción como quieras, por ejemplo, con música pop de los 90, con temas para un despertar o música para el trabajo.

Este ejemplo ilustra bien cómo la transmisión se está transformando no solo en un lugar donde se puede escuchar música a través de Internet, sino en un producto tecnológico complejo, donde la gente paga principalmente no por la música en sí, sino por el “kit” de servicio que la rodea.

Personalmente no puedo dar ejemplos de las redes sociales mundiales como Facebook y Twitter, están muy lejos del nivel de VKontakte con sus integraciones para grupos, creadores de contenido, tiendas online famosas, bancos, sistema de pago, publicidad etc. Una vez visto esta maravilla el Facebook parece una tontería de los 2000.